El perfil de la personas con discapacidad intelectual afectas por el régimen penal penitenciario es, desde el punto de vista de la intervención, el que pasamos a describir:
- Persona con discapacidad intelectual límite, ligera o moderada.
- Con necesidad de apoyo en casi todas las áreas de habilidades adaptativas: Comunicación, cuidado personal, autogestión, vida en el hogar, trabajo, …
- Muy manipulables por el entorno.
- Escasa o nula formación y/o experiencia laboral.
- Escaso apoyo familiar o apoyo familiar inadecuado.
- Posibles deficiencias físicas o psicológicas asociadas.
- Posible historia de consumo, que suele estar controlada (en tratamiento). También hay usuarios/as que nunca han consumido.
- Posible patología orgánica (generalmente en tratamiento, salvo que la persona rehuse recibirlo).
- Generalmente sin problemas de conducta.
- Trabajar con las personas de este programa, requiere actitudes de respeto a las diferencias, sensibilidad, habilidades de comunicación, sobre todo saber escuchar y transmitir afecto; valores que también incluirá la formación de nuestro colectivo de atención.
Creemos que los Centros Ocupacionales y Residencias de adultos para personas con discapacidad intelectual, son el lugar apropiado para intervenir en el área laboral y social con estas personas. En estos Centros se ofrecerá además, a los profesionales y usuarios habituales, la posibilidad de conocer a otras personas con las que compartir experiencias, trabajar actitudes y disponer de un lugar en donde prevalezca la confianza y el afecto como facilitadores del aprendizaje.
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